Narración

Sola e intensa

31 julio

Todo se repite una vez más.
Hacía tiempo que no me sentaba en mi escritorio a oscuras con las mejillas mojadas y esas tristes canciones en "repeat", la ventana abierta, y la luna brillando sola e intensa.
Hacía tiempo que no me sentía triste.
Siempre te he usado para soltar toda esa mierda que no aguanto dentro, y no te visito desde Diciembre porque entonces tenía tanta alegría dentro que no la quería compartir. La valoraba y la quería solo para mí. 

Hoy te vuelvo a visitar, y es que he gastado toda la alegría que tenia. Ya no me queda nada.
Es hora de creer en mi, y no me dejo. Me censuro, me desprecio y ni me compadezco.
He dejado que me desvalúen, que prescindan de mí, que me olviden. No he tenido que dar explicaciones, desmentir acusaciones ni remediar acciones. 
¿Por qué nadie ha querido mantenerme?
¿Por qué nadie ha creído que valiera la pena?
¿Por qué a nadie le ha costado alejarse de mí?

Ahora ya no quiero alguien que me consuele en la cama cuando no encuentre las palabras, ni alguien que me diga que todo va a estar bien. Ahora quiero ser yo quien me lo diga, quiero confiar en mí y desarmarme, aunque me cueste cien mil lágrimas y cien mil cicatrices. Porque ahora solo estoy yo, y si no me quiero y creo en mí, nadie lo hará. 

Prosa

Encontrarse

06 diciembre

Ella es de las que te deja un susurro cerca de la almohada al despertar
por si algún día te acuestas solo y lo necesitas,
y sus labios a un palmo de distancia
por si mientras duermes te acuerdas de su sabor.

Ella sabe que a menudo puedes sentirte vacío,
y por eso vuelve, y deja que la llenes.

Ella es de las que tienen el corazón en desuso
como esa habitación de las primeras escenas de "La playa",
en la que un día se vivieron mil historias
pero en la que ya no ocurre nada
por alguna catástrofe anterior de la que no se habla.

Ella siempre dice que tiene el corazón hecho una selva,
por eso todos respiran libertad a su lado
y algún que otro arranca flores, pensando que así, 
llevándose una parte de ella, va a arrancarle parte de su libertad.

Ella se ríe en tono de rock
y folla en compás de jazz,
porque se cansó de los que sonaban a blues triste
y de los príncipes de pop barato.

Ella va cargada de pecados,
porque las buenas historias las va regalando por el camino
y se deja vacía esperando a llenarse otra vez,
porque sabe que no puede caber todo lo que quiere vivir 
en un corazón de 250gr.

Ella es de las que, si le pides fuego,
te enciende el cigarro pero te incendia el alma
y ella siempre dice que le da igual quienes le lloren la muerte,
sólo quiere a quienes le rían la vida.

De momento, ella guarda sus susurros cerca de su almohada para sí misma,
porque sabe que aún que se acueste con alguien diferente cada noche,
va a seguir acostándose sola
y se necesita.

Muchos dicen que va perdida, 
yo creo que se ha encontrado mucho antes que nosotros.

Prosa

Apátrida

20 octubre

Siempre me ha costado entenderme, 
incluso creo que cada día me entiendo un poco menos.

Aveces se me olvida qué es lo que quiero,
y hasta me cuesta reconocerme en los espejos.
Ya no sé si me gusta dormir bajo las estrellas
 o escribir en los trenes,
pero creo que he cogido demasiados que no debía 
y perdí otros tantos por no querer despedirme de ti en el andén.
Y amén por ello
y por todas las veces que me tropecé por ir mirando hacia atrás
o hacia el cielo, buscando de nuevo la Osa Mayor.
Y es que no hago las cosas bien, 
siento que me rendí antes de tiempo;
abandoné mil pasiones por obligaciones
pero nunca al revés,
Y es que hoy me he perdido en tus ojos
intentando encontrarme.

Si pudiera, 
te encerraría en mi terraza durante un domingo entero
y te bailaría hasta que el sol se fundiese sobre nuestra piel,
como si nos pidiera que nos fundiéramos 
tu y yo con él.
Silenciosamente te dejaría entrar por una puerta secreta
y como si de algo pecado se tratase
te acostaría en mi pecho
dejando que me lamieras como si tu boca tuviera el don de leer 
y yo fuera tu libro favorito.

Siempre me ha costado entenderme, 
pero ojalá me entiendas cada día un poco más.

Narración

El que se va no vuelve, aunque regrese

08 octubre

Yo aún siento como tu sonrisa me deshace, como toda mi ropa huele a cuando estabas. Pero la memoria engaña, quizás esa noche no existió, quizás la luna no estaba tan llena como la vieron mis ojos, quizás todo fue un auto-engaño y ese cruce de miradas que anunciaban el alzamiento de mi bandera blanca ante ti, y ese ápice de luz pura y libre sólo existieron en mi deseo.

Dicen que ser libre es estar solo, desprenderse de todos y de todo, para así no tener raíces que te aten ni te amordacen. Yo contigo me sentía libre, no necesitaba tener nada por seguro, más que tus ganas de vivir.
Ahora me doy cuenta de que nadie habló de soledades, de llamadas de buenas noches que ahora ya no suenan, ni de que los cigarros y el chocolate, a medias, saben mejor.
La libertad se nos fue de las manos, y de tan libre que eras, tu sinceridad se fue por otro camino, y sin ella te perdiste tan tu, que cuando regresaste te habías vuelto hipócrita.

Al fin y al cabo, el que se va no vuelve aunque regrese. Aunque sonría igual, hable igual, bese igual, la mirada no vuelve a ser la misma.

Toda mi ropa huele a cuando estabas,
y es que aunque aún sigas aquí, ya te fuiste.

Narración

libres, juntos

28 julio

¿Me entiendes? –pregunté
¿Me entiendes?-contestaste imitando en tono "burleta"mi dulce voz, que a mi parecer me resta diez años a los diecisiete que tengo.

Y fue en ese momento cuando me di cuenta de que nada de lo que te acababa de preguntar se iba a quedar guardado en tu memoria. Que nunca llegaría a saber cuál crees que es la mejor manera para llegar a la isla de Angtong, y una vez allí, encontrar un sencillo chiringuito de playa donde comer pescado recién pescado. Ni por qué a pesar de no entenderme, me mirabas fijamente a los ojos mientras sonreías y unos tímidos hoyuelos aparecían en tus oscuras mejillas.


O quizás eso último sí lo entendía.
Y es que tú y yo nos entendíamos .
Tú deshacías el iceberg que había en mi interior con la pureza de tu ser.
Y yo desataba una suave brisa gélida que calmaba tu piel manchada debido al dichoso sol tropical que te acariciaba desde siempre con sus ardientes rayos.

Si eso no es entenderse,
no sé qué lo es.

¡Nos vemos mañana en Koh Tao! – gritaste desde tu barco mientras zarpaba y sonreías de oreja a oreja.
Una estúpida sonrisa y un tono rojizo se apoderaron de mi cara.

¿Como sabia aquel extraño (no tan extraño) que mañana iba a ir a Koh Tao?
¿Estaría él dispuesto a seguir el rastro de mi deshielo por la isla tailandesa?
Sinceramente no sé a quién pedírselo.
No sé quién tiene el poder de la casualidad.
O si es libre,
Cómo tú y yo,
Cómo nosotros;
Si nos encontramos mañana.

Narración

19

08 mayo

Hay domingos que no suman. Que no sirven. Que no cuentan.
Solo restan.
Latidos. Suspiros. Horas.
Domingos en los que me haces falta. Domingos carentes de luz. Domingos de terrazas mojadas. Domingos de sábanas llenas, pero domingos vacíos.

La ciudad ardía tras su silueta desnuda.
Sujetaba con una mano el cigarrillo
y con la otra mi vida.
Y yo sentía que el fin del mundo estaba tan cerca, que podíamos ir caminando hacia él.



Quizás el destino no es más que otro lugar de paso, y la salvación esté en lanzarse hacia lo desconocido.
Porque no es en lo desconocido donde encontramos personas que simplemente pasan por nuestra vida, sino personas que la atraviesan, nos rasgan, nos manchan, nos mojan, nos escriben una historia.
Y derrumban nuestras paredes, dónde alguna vez escribimos las poesías más bellas.

Y se van y nos arruinan.


Pero si os fijáis bien veréis que esto no son ruinas, son cimientos.

y luego volverás a mi
y yo seguiré esperándote.

Narración

Ojalá todo volviera a ser como solía

27 enero

¿Qué haces si la tristeza te asalta en medio de la calle y no tienes unos brazos para salvarte? ¿O aun peor, que haces si la tristeza te asalta en tu casa, y te sientes perdida como si estuvieras en medio de la calle?

No te recomiendo hacerte esto por las noches. 
Siempre que vas a dormir dices que necesitas dejar la mente en blanco, que ese debe ser el momento del día en que digas stop y todo el mundo que hay en tu cabeza pare de golpe. Que todos esos hombrecitos que mueven cosas en tu cabeza se echen una siesta. Usted, hombrecito número 183, deje de transmitir presión acerca del trabajo de economía de la empresa que no ha hecho y descanse, y tú, el 32, que por mucho que le eche de menos ya nada va a volver a ser como solía, ya lo sabe, deje de repetírselo una y otra vez y vaya a descansar. 
Tómese una cerveza, un café o dese una alegría.
Ojalá el momento del día que tienes para descansar y relajarte no fuese el punto máximo de bombardeo de preocupaciones, la cumbre de la incitación a que te pongas la música más triste y te preguntes el porqué de todo, por qué la vida y por qué yo y no tú, o tú y no yo, o por qué no nosotros.
Simplemente la disconformidad de conformarnos con cualquier desgracia que no sean las que nos pasan. Pero bueno, cuando ya repites las canciones veintisiete veces, los ojos ya recaen llorosos y se van cerrando solos, cuando te das cuenta de que te quedan tres horas de sueño, entonces dices joder, 
por qué a mí.
Necesito dormir y no me dejo. 
Espero que sea una crisis, espero que al final no resulte que mi vida es una puta crisis, pero joder, duérmete ya, que seguro que no estás tan sola y perdida en esto. 


Y sino ¿Por qué me lees con esas ojeras?

Broods - Bridges

Perdón por la ausencia; he estado algo perdida.