Prosa

El grito

23 julio

Les clavaría hasta el codo, soy una niña mala, 
y aquí vale todo. 
Altivez, altanería, como la artillería
me siento como un díscolo
a mí me sale solo, y no me va ese rollo.

Me cansé de ser buena y ahora esto parece una verbena, 
hay tanta niña pija ladrándome en la oreja...
me hartáis, chica, me dais mucha pereza.

Solo tenéis un remo, vais en círculos, un ritmo bohemio y un tono blasfemo.
Palabra ofensiva, injuriosa, contumeliosa... majestad divina, yo te adoro
 pero es el precio de ser puro, 
que lo pierdes todo
y te quedas solo.

Alimentas esta rabia, mi alma se levanta
siéntelo en la garganta.
Eres una farsanta, vas de santa
y no veas como eso canta.


Mi grito se ahoga en ti
"l'appel du vide" de Luzbel,
un clavel en la torre de Babel.

Me observas desde el diván
No dejas que acabe esto, te veo insatisfecho,
como cuando Pompeya vio estallar el volcán
luego, si quieres, apóyate en mi pecho, 
me encanta dormir por la nariz unidos y sentir tu aliento.

¿Uno rapidito? 
Bésame, tómame y quítame de encima este grito.

Eres la puerta, eres la mano, eres la llave
eres como una musa que me lame cuando llame.
Eres mi Jack hasta que la luna te reclame
eres un tic-tac que me acerca al pésame
bésame,
tómame.

Narración

La plenitud de la vida

25 junio

Harta del neoliberalismo, del abuso de autoridad, de las prisas, harta de los competentes y las competiciones, de la comida basura, de la ropa de marca y los televisores de plasma, del toque de queda.
Harta del modernismo, de los clichés y las modas, de los clones, de la burocracia y los tecnócratas. Harta de la justicia robada, de las verdades compradas, de los informativos, de los debates de televisión, de los partidos de televisión, de las series de televisión. De la televisión.
Hasta los ovarios de los plenos del congreso y del congreso, de los congresistas y de alimentar con nuestro sudor toda su familia. Hasta los ovarios de este machismo de base, del pánico a la mujeres libres y de los que juegan a privatizar sus úteros. Harta de no beber en los parques, de no fumar en los bares y de quitarle el mono a policías drogadictos con mis canutos y aguantar su prepotencia.
Harta de las exigencias y de la falta de todo: de amor, de besos, abrazos, arañazos, sonrisas, miradas complacientes, miradas sexuales, miradas furtivas, miradas de comunicación, de complicidad, de empatía, de sentido común, de sentido, de paz.
Harta también de la apariencia, de la gente que 'va de' y no es absolutamente nada, de los "tenemos que vernos, eh", de los que creen que influyen, de los medios de información, de las radio-fórmulas. Harta del sistema educativo, de las clasificaciones, del menosprecio a la creatividad.
Harta de acumular y acumular, de comprar y comprar, de gastar y tirar.
Harta del "acuéstate temprano", "no fumes", "no te drogues", "come a tu hora", "pórtate bien", "cuídate"... que no me cuido, joder, que no quiero vivir hasta los ochenta para jubilarme a los sesentaysiete, que muy bien lo tenéis que pasar en el asilo los que os torturáis cuidadosamente de críos. Harta de la seriedad, de la insaciabilidad, de la insatisfacción, de la puntualidad, del tiempo, los relojes, los horarios, las horas y todo lo que coarta mi libertad de decidir qué y cómo en cada momento. Harta del amor cursi, del casarse (porque sí), de tener hijos (porque así ha de ser), del amor insano, de la propiedad, de que intenten reprimirme, de que os repriman. Harta de la unilateralidad del amor y su lucha de egos, harta del amor que te venden en las marquesinas y cumplís a raja-tabla, harta de las cabezas cuadradas y del maltrato.
Harta del S.XXI y de las luces, del consumo exagerado, de las casas que joden las primeras líneas de playa, de las carreteras que dividen montañas, de los eufemismos y de los que siempre quieren quedar bien (por encima de todo). Harta del miedo que nos infunden y no nos deja follar tranquilxs.
Harta del rey, de la reina, del príncipe, de las infantas, de sus primos, sus cuñados, sus tíos, sus yernos, sus abuelos y todos sus muertos. De la realeza y de los vagos que viven a costa del resto. De la heteronomía hasta los treinta, de los colegios de curas, de los curas y sus curas. De las multinacionales, de los monopolios, de Monsanto, de los empresarios, de las empresas, harta de la jerarquía, de la oligarquía. Harta de esta democracia. 

Harta de que le hayamos robado plenitud a la vida. 
Harta de ser cómplice de todo esto. 
Harta de no saber cambiar nada sin el resto. 
Harta de estar harta.

Narración

70's

14 junio

En la mañana, reposan mis ideas como tumbonas abandonadas en un jardín de casa de veraneo de finales de los 70.
Todavía no es verano,
y os prometo, porque jurar no juro, que no toman el sol.
Realmente mis ideas están muy ocupadas. Hablan y debaten entre ellas, dan vueltas y mas vueltas sobre si mismas como lo hacéis muchas de vosotras, y a veces, como tantos polos opuestos, se cruzan y se aman.
Benditas contradicciones, qué loca me dejáis.
Así pues, mis ideas están muy ocupadas. Toman Southern Comfort y tienen fe en la condición humana,
y yo me río de ellas. 
Puedo ver como el sol va destiñendo el amarillo del típico patrón de rayas. Cada vez chilla menos, y mientras tanto yo escucho como me cuentas por qué aún estas enamorado de tu ex, tumbada en tu cama, y haciendo ver que me estremece tu sensibilidad. 
Quizás soy yo quién debería dejar de estar tan ocupada y de darme lástima. Obedecerme más.

Quizás me encantaría hacer como Elio y el melocotón y dejarme llevar
Quizás lo esté deseando
Quizás no me atreva.

Prosa

Con el prefijo inverso

29 marzo

El otro día soñé que era una espía
de esas a las que pagan a sueldo, 
por robar
por matar
o por lo que sea.

La misión de la noche era seducir,
fácil.
Se trataba de una mujer importante,
de un alto cargo político, creo.
Al fin y al cabo no eramos tan diferentes, jé.

Tal y como he dicho,
 fue fácil.
Las mujeres siempre se me han dado bien.
Normalmente después de besarlas no las mataba,
pero a decir verdad, 
la recompensa me importaba más
que una mayor libertad de movimientos.

Sin embargo, algo no salió bien.
Esta vez el dinero no iba a cerrar la herida.
Que se abstengan los sensibles, 
como yo,
o no.

Estábamos en el baño,
el de mujeres.
Puede sonar cutre, 
pero hasta allí abajo olía a lujo.
Buen olor para llevarse a la tumba, pensé.

Tengo una mente retorcida,
eso lo sé des de los ocho 
o nueve años,
pero, ¿de verdad no se me ocurrió nada mejor para matar
que un martillo?

Siento destrozar vuestras posibles fantasías, 
pero no hay duda de que 
el cliché de "asesina a sueldo" 
esta sobre valorado.
O al menos lo acabo de destronar.

Así pues, utilizando esa herramienta 
de construcción con el prefijo inverso,
recreé la imagen más impactante 
y terrorífica 
que había imaginado jamás.

Quizás haber visto Kill Bill la noche anterior 
habría tenido algo que ver en eso,
es muy posible.

Un ser condenado
un rostro desfigurado
un cráneo destrozado
lágrimas rodando,
y una amplia sonrisa.

Sí, una amplia sonrisa.
y es que mientras estaba ultimando a esa mujer 
ella no hacia mas que mostrarme una amplia sonrisa
(con dientes incluidos),
 y pedirme una y otra vez lo siguiente:
-pero aún así, podremos volver a estar juntas, ¿verdad?

Fue entonces cuando me di cuenta de que,
en realidad, 
aunque yo de política y lujosa tenga poco,
 la mujer a la que estaba matando en ese baño perfumado
 era yo misma.

Quizás algún día me atreva a explicar el por qué 
de mi auto-asesinato.
De momento, prefiero que siga siendo una simple pesadilla
narrada en sátira y humor,
antes de que se convierta en algo real,
y duela.

Narración

Al mecanógrafo de mi vida

14 febrero

Lo intento, te juro que lo intento
pero no lo consigo.
Solo hago que asustarme de mi misma.
Solo hago que preguntarme quién soy y qué es lo que realmente siento. 
Es como si dentro de mí habitaran unas manos silenciosas e inquietas acariciando premeditadamente una máquina de escribir, redactando al detalle el guion de mi vida, sin que yo llegue realmente a percibirlo.
Ya he aprendido como funciona esto; te sonreiré, mis viciosos ojos brillaran, contaré hasta cinco inconscientemente y te besaré. Primero suave, un beso delicado, no vaya a ser que todo parezca demasiado preparado. Seguidamente querré sorprenderte, estremecerte, y te besaré fuerte y con ganas, con más ganas y deseo con las que probablemente te habrán besado nunca. 

No te lo negaré, no todo ha sido planeado; hay veces en que hago tan bien mi papel, que hasta me confundo a mí misma. Me siento a gusto, la ilusión me invade, casi llego a pensar que estoy a punto de quemarme aun estando a diez grados bajo cero, e incluso a veces, siento que siento.

Es triste, pero todo pasa en frente de mí, amores, pasiones, discusiones y emociones. Siempre salgo inerte de todas ellas. Nadie cala hondo, directamente nadie cala. Nadie enciende la mecha que hay en mí, no aparecen más que cerillas efímeras que no llegan a encontrar donde habitar su fuego.

Y yo cada vez estoy más helada.

Narración

Hipócrita

25 noviembre

Des de siempre he odiado la hipocresía. El no ser coherente con uno mismo, no tener las cosas claras, contradecirse y pisar sobre argumentos que se tambalean, que no hay por dónde cogerlos. Normalmente me alejo de las personas hipócritas puesto que estas no me interesan, me aburren
Así pues, ¿puede una alejarse de sí misma?
Últimamente siento que en algunos aspectos de mi vida me he vuelto hipócrita, ando confundida y pisando con pies de plomo sobre cristal, como si tuviera miedo de que este pudiera romperse en cualquier momento, o yo.
Siento que no soy fiel a mi misma, que lo que pienso y lo que digo no concuerdan, que por las mañanas me levanto por inercia, y vivo por compromiso de mi condición de mortal. 

Me parece absurdo, e incluso me molesta verme obligada a "compartir" mi día a día en las redes sociales, y me molesta aún mas saber que a nadie lo importa qué haga en ellos, pero aún así no se pierden uno. Me agobia pensar que personas a las que hace años que no veo, aún deben recordar incluso qué hice el fin de semana pasado. Así pues, ¿cuál es esa necesidad de hacer pública esa información inútil?
Detesto sentirme atada, y más si es a un teléfono móvil, saber que en cualquier momento estoy a disposición de quién lo requiera, pero aún así, si en un día nadie me reclama ya me siento un poco sola. Entonces, ¿debería prescindir de él?

Me apasionan las personas, no la gente, las personas. Siete mil quinientos ochenta y tres millones de humanos en el mundo actualmente, estoy segura de que entre la cantidad de gente con la que me he cruzado, había muchas personas inspiradoras. Amo a los chicos y a las chicas, indistintamente de su género, origen y creencia, pero entonces ¿Por qué me resulta tan difícil encontrar a alguien que realmente me fascine? Siento que la gran mayoría de mis conocidos son eso, conocidos. A veces hago ver que me importan sus vidas, e incluso les ofrezco mi tiempo y mi ayuda aún sabiendo que ellos también hacen ver que les importa la mía. Es extraño, pero siendo consciente de ello, acepto que formen parte de mi ciclo social, en vez de actuar como la persona sincera que soy, y apartarlos de mi vida.

Sé lo que quiero hacer en mi vida, y sé qué es lo que me llena. Quiero no dejar de moverme, ir arriba y abajo de este globo terráqueo tan prometedor, vivir las mil y una aventuras, aprender cosas nuevas día sí día también, y constantemente me pregunto: ¿Hago bien en madrugar a diario para dirigirme al mismo sitio de siempre, a hacer ver que escucho a los mismos profesores de siempre? Sé que se aproxima a lo que tengo que hacer, pero no sé si se parece tanto a lo que debo hacer.
De todas formas, yo lo hago.
Aunque eso va a cambiar.

Narración

Revolucionaria

21 septiembre

Esta chica, por lo triste que está, sigue teniendo unos ojos increíbles. 
Aunque se nota que tiene miedos, muchos miedos, tantos como ganas... Los hace temblar ante ella, se esconden, y ya no vuelven. 
Los chicos, digo.

Todos tenemos un ojo más potente que el otro, el que dirige y sostiene el peso de la mirada. Ella lo sabe y te come, te hace arder, y te deshace si te mira más de cinco segundos. 
Si arquea la ceja y entreabre sus apetecibles labios, considérate hombre muerto. 

Besarle en los dedos, jugar con sus aros dorados, acariciarle la mandíbula y admirar su cadera... placeres con los que sueño despierto siempre que la veo.
No quiero ser nunca inferior a ella, no quiero estar a sus pies. Quiero admirarla, ver como araña a la vida y que se luzca ante mi. Mi chica revolucionaria, quiero observarla y conocer sus juegos y armas, sus creencias y objetivos, y así sorprenderla e intrigarla. 

Romperle todos sus esquemas.
Que todo se le vaya de las manos.

Esta chica me gusta porque no abusa de las palabras y le rebosan los hechos de las manos.
Esta chica me gusta porque siento que me consume la vida cada vez que me cruzo con ella,
y volvería a cruzar mil veces más si así llego a besarla,
porque, ¿de qué sirve un beso, si no mata un poquito?